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La Dirección de Iberia propuso, el pasado 4 de julio, a los representantes de los TCP en el Comité de Empresa de Vuelo (CEV) la firma de una petición a la Dirección General de Trabajo para incluir al colectivo de TCP en la prórroga del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) 72/01. Tras evaluar la situación, la asamblea de CTA celebrada el 8 de julio decidió aprobar dicha petición de prórroga. El día 9 de julio todos los sindicatos del CEV dieron su visto bueno a la solicitud de la Dirección, que se ha dirigido de manera oficiosa a la Dirección General de Trabajo antes de citar al CEV para recabar su firma en un documento, el próximo 14 de julio. La decisión última acerca de si la prórroga entrará en vigor, o no, queda en manos de las autoridades, aunque parece que se van a inclinar por aceptarlo. Las circunstancias han cambiado, y mucho, desde que la Dirección solicitó al CEV una prórroga del ERE, en noviembre de 2007, y le fue denegada por la mayoría de los representantes de los TCP, entre ellos CTA. La Dirección ha anunciado que en octubre parará definitivamente la flota MD y que los aviones que componen dicha flota no van a ser sustituidos, al menos a corto plazo, en contra de lo planeado. Muchas otras compañías han anunciado planes de reducción de la oferta en todo el mundo, y aquí la Asociación Española de Compañías Aéreas se ha dirigido al Ministerio de Fomento solicitando medidas para amortiguar la escalada del petróleo, entre ellas la congelación de las tasas de navegación y aeroportuarias, advirtiendo de la gravedad de la situación y de la incierta viabilidad de algunas de sus asociadas. En este escenario, los TCP fijos están protegidos por el acuerdo firmado en 2006, al que se llegó después de una huelga de pilotos y una convocatoria de huelga de TCP con ocasión de la creación de clickair. Dicho acuerdo establece que cualquier ERE hasta diciembre de 2010 debe ser pactado con el CEV. Sin embargo, si se produce una reducción de la actividad, algo no descartable, los afectados serían los TCP eventuales, que podrían verse en la calle. Además de los cambios en la situación económica, también se ha producido un cierto cambio de actitud respecto a la posición de la Dirección en noviembre pasado, cuando pretendía que le firmáramos un cheque en blanco. A petición de CTA, la Dirección se ha comprometido a hacer uso de dos medidas, que no tienen coste para ella, dentro de este año: la novación de contrato y la recolocación diferida, siempre con carácter voluntario por parte de los TCP fijos. En lo que a las prejubilaciones se refiere, la Dirección no muestra una posición tan clara y hace gala de un lenguaje críptico. Los sindicatos hemos actuado guiados por el principio de buena fe, dando nuestro consentimiento a un Plan Social que pueda serle útil a la Dirección para solucionar los hipotéticos problemas de exceso de personal si sobreviene una reducción de la capacidad. Si la Dirección optara por utilizar la figura de las prejubilaciones como un elemento de presión para la negociación del próximo convenio, estaría actuando de mala fe, al pretender hacer uso para otros fines, tales como la presión en la negociación, de una herramienta que el Comité ha puesto a su disposición con otro objetivo. La Dirección estaría desaprovechando una magnífica ocasión para recuperar su muy maltrecha credibilidad, y lo estaría haciendo, además, inútilmente: si cree que CTA se va a sentir presionada para firmar un convenio por el hecho de que facilitaría la salida a los que desean irse, se equivoca de pleno. Por otra parte, si se produce un excedente de TCP y la Dirección optara por prescindir de los eventuales antes que abrir las prejubilaciones, teniendo un ERE abierto y aprobado, se las tendría que ver, además de con las autoridades de Trabajo, que difícilmente entenderían la jugada, con la oposición más radical que imaginarse pueda por parte de CTA. En todo caso, la asamblea de CTA ha valorado todos estos parámetros y ha concluido que, dadas las negativas previsiones acerca de las circunstancias económicas a corto plazo, es preferible estar protegidos por un ERE en vigor, de carácter voluntario, durante los próximos tres años, a no estarlo. ¿QUÉ HAY DE LA NEGOCIACIÓN? Como ya hemos manifestado en anteriores comunicados, CTA está manteniendo reuniones con la Dirección con el objetivo de establecer las bases de la futura negociación colectiva. Tal y como expresaron los TCP en las últimas elecciones sindicales, le corresponde a CTA ejercer el liderazgo en la negociación colectiva y eso es precisamente lo que estamos haciendo. En las reuniones mantenidas hasta ahora se está hablando de los principios generales con los que cada una de las partes va a afrontar la negociación propiamente dicha, los cuales queremos transmitiros en aras de mantener la necesaria transparencia en este asunto. CTA ha expresado a la Dirección cuáles deben ser los parámetros que debe incluir el siguiente Convenio Colectivo, que no son otros que los recogidos en nuestro programa electoral: recuperación del poder adquisitivo mediante subidas salariales superiores al IPC; establecimiento de un nuevo sistema para el cómputo de las dietas, que necesariamente habrán de ser devengadas en euros, y mejora de las condiciones para el acceso a la reducción de jornada del Anexo 12 y ampliación de los cupos, entre otros asuntos. La Dirección, por su parte, ha manifestado estar dispuesta a contemplar los requerimientos expuestos por CTA en el próximo Convenio, incluidas las subidas salariales, siempre y cuando el mismo recoja también sus necesidades, que pasan por una reducción del coste unitario de los TCP. La Dirección se ha referido en concreto a la enorme diferencia de salarios que perciben los TCP según sea el nivel en el que se encuentran, algunos de los cuales considera que están “fuera de mercado”. A este respecto, CTA ha manifestado que los TCP hemos hecho un esfuerzo tremendo en el XV Convenio Colectivo y que el coste unitario ya ha disminuido considerablemente debido a la congelación salarial aplicada. La Dirección insiste en que hay algunas categorías que están “fuera de mercado” y que hay que solucionar ese problema, que será sin duda el eje de la negociación cuando se entre finalmente en materia, con la constitución de la Comisión Negociadora en septiembre. Párrafo aparte merece la ratificación por parte del colectivo del preacuerdo al que pudiera llegarse. A la Dirección no le hace ninguna gracia nuestro planteamiento acerca de este asunto, pero CTA le ha transmitido con la máxima claridad que cualquier acuerdo al que se llegue deberá ser necesariamente ratificado por el colectivo y que, de no mediar éste, CTA se abstendrá de suscribir cualquier acuerdo que no goce de esta garantía. Nosotros pensamos que la Dirección será lo suficientemente inteligente como para, en el caso de llegar a un acuerdo satisfactorio, no echarlo por tierra debido a una intransigencia que sería difícil de entender, dados los perjuicios que provocaría a ambas partes.
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