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El resultado del referéndum abre un escenario de incertidumbre PDF Imprimir E-mail
Escrito por CTA-Vuelo   
Jueves, 10 de Junio de 2010 18:49

Los TCP de Iberia hemos tenido la oportunidad de votar durante cinco días seguidos, mediante voto secreto, en los locales del Comité, en urnas selladas y custodiadas por un Notario, el preacuerdo de un convenio. Al margen de posturas a favor o en contra del preacuerdo sometido a votación, los únicos ganadores en este proceso hemos sido los TCP, y los perdedores, los agoreros que vaticinaban que el referéndum no se celebraría y que se han negado a participar en el mismo, siquiera como interventores.

 

En CTA pensamos que hay dos motivos fundamentales por los que el voto mayoritario se ha decantado por el “no”. El primero, y más importante, hay que achacárselo a la empresa. Su nefasta política de relaciones laborales con el colectivo de TCP ha conseguido predisponernos en contra de cualquier iniciativa que cuente con el respaldo de la dirección, aunque, como es el caso, la propuesta que se presentaba a ratificación también era positiva para los TCP. Estamos hartos del modo en el que nos trata la empresa, que no ha dudado en poner palos en las ruedas durante el largo proceso negociador, machacándonos en múltiples áreas que afectan a nuestra vida cotidiana. La lista se nos haría interminable, pero las consecuencias están a la vista: los TCP estamos muy cabreados y ese estado de ánimo no es apropiado para valorar con calma y objetividad un preacuerdo que incluye contrapartidas para la empresa, como no puede ser de otra manera, pero que también representa importantes ventajas para nosotros.

 

Con su contraproducente política, la empresa ha condicionado a los TCP para que nos esperemos lo peor de todo aquello que provenga de Velázquez, 130, y aquí enlazamos con la segunda causa que ha motivado el sentido negativo del voto al preacuerdo. La manipulación, las mentiras compulsivas y las patrañas más inverosímiles sobre su contenido han resultado creíbles porque la empresa había fabricado el caldo de cultivo apropiado: los TCP estamos condicionados para esperar siempre lo peor, para dar credibilidad a los peores escenarios que imaginarse pueda. Sin embargo, hay que recordar que también se han producido escenarios positivos recientemente: la propuesta conjunta de CTA, STAVLA y SITCPLA de interrupción de la progresión por niveles durante 24 meses consiguió desbloquear una negociación atascada. Aun así, el resultado ha sido que, pese a que el articulado del XVI Convenio fue puesto al alcance de todos previamente al referéndum y de que se organizaron asambleas informativas, a juzgar por la escasa asistencia a las mismas y los comentarios escuchados en el Comité, un buen número de TCP terminó votando una imagen del preacuerdo que no tenía nada que ver con la realidad.

 

Más de la mitad del colectivo no acudió a votar, lo que debemos reprocharnos, al menos en parte, los sindicatos que apoyamos el preacuerdo, por no habernos movilizado lo suficiente y confiar en que el colectivo, al igual que hicieron nuestros afiliados, ratificara holgadamente el preacuerdo. Este exceso de confianza ha dejado en casa unos cuantos votos que han sido decisivos. Por no hablar de las prisas de la empresa por firmar, que no nos han permitido desmontar las mentiras de quienes se han opuesto al preacuerdo, sin aportar alternativa alguna.

 

En CTA seguimos pensando que el preacuerdo para el XVI Convenio es muy positivo para los TCP, y así lo refrendaron por amplia mayoría las asambleas de afiliados de CTA, por los siguientes motivos:

 

1.   Nos aporta estabilidad laboral para tres años, en un momento delicadísimo de la economía en general, y del sector del transporte aéreo en particular.

2.   Conseguimos ser la única empresa de red europea que no reduce de forma drástica su número de TCP, sino que oferta un ERE voluntario para reducir muchísimos menos puestos de TCP que otras empresas.

3.   Conseguimos un incremento salarial consolidado en tablas de un 4,5% (2,5% desde el 1 de enero de 2009, más un mínimo del 2% en 2012), el primero tras cinco años de congelación, justo cuando a los funcionarios les recortan un 5% el salario, por poner las cosas en su contexto.

4.   Apostamos firmemente por el crecimiento, con 230 pases a fijos, que suponen un blindaje de nuestros propios puestos de trabajo, al significar expansión, frente a escenarios de decrecimiento y merma de empleo, presentes en el resto de compañías del sector.

5.   Significa pasar de 32 a 42 aviones de largo radio en apenas tres años, con la consiguiente progresión a largo radio para los TCP de corto, convocatorias de nuevo ingreso y nuevas promociones a sobrecargo.

6.   Nos blindamos frente a la low cost, con un acuerdo que garantiza el empleo para toda la plantilla. Además, disuadimos a la empresa de crearla, con medidas de reducción de costes para evitar el vaciamiento del corto radio, en la misma línea que está pactando SEPLA.

7.   También conseguimos mejoras sociales, como una nueva reducción opcional de jornada por guarda de menores, manteniendo la ya existente, que va a aumentar la edad del menor hasta los 11 años, algo a lo que ninguna ley obliga, y el tercer periodo de vacaciones.

8.   Con este preacuerdo paramos los planes de ajuste estructural de nuestros salarios, para reducirlos a un ajuste coyuntural: la interrupción temporal de la progresión durante 24 meses mantiene nuestra estructura salarial intacta.

9.   Incluso contrapartidas de productividad como las líneas de dos etapas tienen un carácter coyuntural: las programadas vía BCN, si son económicamente sostenibles, se harán más pronto que tarde mediante destacamentos, destino o base. Si no lo son, se suprimirán. Las triangulares terminarán haciéndose directas si son viables, como ha ocurrido con SJO y ocurrirá a corto plazo con PTY.

10.Y todo este acuerdo ha sido negociado en el marco de un plan de viabilidad, con los peores resultados de Iberia desde 1994, y en medio de la mayor crisis de la historia, tanto del sector del transporte aéreo, como global. Una crisis en la que seguimos inmersos: las últimas previsiones del gobierno español rebajan tanto el crecimiento económico como la creación de empleo para el futuro inmediato.

 

En cualquier caso, el resultado del referéndum nos coloca a los TCP de Iberia en una posición extremadamente delicada. SI ALGUIEN SE CREE QUE DESPUÉS DE ESTO LA EMPRESA SE VA A ESTAR QUIETA, SI ALGUIEN TODAVÍA SE CREE QUE “NOS VAMOS A QUEDAR COMO ESTAMOS” Y QUE LA EMPRESA NO VA A MOVER FICHA, SE EQUIVOCA DE MANERA PELIGROSA. Si alguien piensa que basta con decir que “no” para que la dirección renuncie a sus planes, ya sean estos de ajuste o de expansión, es que vive al margen de la realidad. Hay momentos en que toca confrontar, como CTA ha demostrado con dos huelgas, una en 2006 y otra en 2009, y momentos en que es necesario pactar, como el actual. Iberia es una empresa privada con ánimo de lucro, que hace años que no vive de los presupuestos del Estado y tomará las decisiones que garanticen su rentabilidad, por duras que éstas puedan ser para los trabajadores.

 

Si no pactamos, tampoco habrá garantías de empleo frente a la low cost. Si no hay crecimiento en largo radio, o se hace sin contar con nosotros, ya no estaremos hablando de un ERE voluntario, sino de otras cosas. Tierra ya ha firmado un acuerdo que, con importantes sacrificios, pone a precios competitivos la operación de corto y medio radio. Los pilotos están negociando también realizar un gran esfuerzo para conseguir que la operación de corto y medio radio se siga haciendo dentro de Iberia. Si los TCP no contribuimos con un esfuerzo que, además, es comparativamente inferior, podemos hacer estéril el de otros colectivos para preservar la producción de corto y medio radio dentro de Iberia.

 

Si nos encastillamos en no ceder ni un milímetro en los convenios, tenemos bien cerca la experiencia de otros que optaron por esa opción para aprender de ella. Los pilotos estuvieron 10 años sin firmar un convenio. Aparte del poder adquisitivo que perdieron durante todos esos años, del cual recuperaron sólo una parte con la firma del último convenio, su plantilla pasó de 2.100 pilotos a unos 1.700. Es decir, NO SÓLO NO SE QUEDARON COMO ESTABAN, sino que el ajuste vino por la doble vía de la congelación salarial, a cambio de nada, y de una gran pérdida de empleo, del 20% de su plantilla. NOSOTROS NO QUEREMOS LO MISMO PARA LOS TCP DE IBERIA.

 

COMO NOS DEMUESTRA LA EXPERIENCIA, LOS CONVENIOS EN LOS QUE UNA PARTE OBTIENE TODO Y LA OTRA NADA, NO EXISTEN. ¿Qué motivos tendría la empresa para firmarlos, si consigue la congelación salarial gratis, limitándose a no firmar nada?

 

Desde CTA os pedimos a los TCP de Iberia que hagáis una profunda reflexión sobre la situación en la que nos encontramos. ¿EXISTE UNA ALTERNATIVA MEJOR A ESTE PREACUERDO? Renegociar el convenio significaría volver a la plataforma inicial de la Compañía: volver a las 100 horas al mes, al NOL, a la eliminación de los niveles superiores, es decir, volver a todo aquello que hemos conseguido parar en esta negociación, descafeinando el plan de viabilidad planteado por la empresa hasta reducirlo a un ajuste coyuntural para afrontar la crisis. Y todo ello, con contrapartidas económicas, sociales y de estabilidad en el empleo para todo el colectivo. Renegociar el convenio implicaría regresar a un escenario terriblemente adverso: la alta dirección tiene unos objetivos, a los cuales intentará llegar con acuerdo o sin él. Si dejamos que este preacuerdo se desvanezca y la empresa opta por dejarnos al margen en sus planes de expansión, a ver quién es capaz de hacerle rebobinar en sus decisiones y, sobre todo, a qué precio. Un nuevo factor va a sumarse a los cálculos de la empresa: la inminente reforma laboral, que conlleva la reforma del Estatuto de los  Trabajadores, va a significar el abaratamiento del despido por causas objetivas.

 

Todos debemos reflexionar, olvidarnos ahora de diferencias entre sindicatos, y reaccionar rápido para asegurarnos un futuro estable para los TCP de Iberia. La empresa no va a cambiar sustancialmente un acuerdo que nos ha costado mucho tiempo y una huelga. Enquistarse en el XV convenio significa apostar por la congelación eterna, sin obtener contrapartidas a cambio. El tiempo apremia y debemos decidir si apostamos por el crecimiento de la Compañía, con nosotros dentro, o si preferimos enterrar la cabeza, como el avestruz, obstinados en ignorar la crisis, hasta que sea mucho más difícil enfrentarse a ella.

 

EN CUALQUIER CASO, DEBEMOS TENER CLARO QUE NO NOS VAMOS A QUEDAR COMO ESTAMOS: DEBEMOS ELEGIR ENTRE EL ESPEJISMO PELIGROSO DEL INMOVILISMO, CON EL RETROCESO QUE CONLLEVA, O APOSTAR POR NUESTRO FUTURO COMO COLECTIVO.